NO ME HAGAS RECORDAR

Publicado en por FRANKO SERVÁN

FLIRTEANDO CON EL ENEMIGO

UN NUEVO PUNTO DE VISTA

Antes de tener un nuevo punto de vista respecto al sexo opuesto, lo único en que solía pensar a los diez años de edad,  era en jugar futbol en la cuadra con los amigos del barrio,  tratar de llenar el álbum de figuritas lo más rápido posible, soñar con la bicicleta más cara y ver los capítulos del “Hombre Araña” en la televisión.  Las chicas solo eran el enemigo, molestaban, lloraban y no les gustaba ensuciarse. ¿Por qué perder el tiempo con ellas?,  solía pensar.

Pero tenía que suceder, llegó el día en que mi pensamiento cambió para siempre. Recuerdo una mañana, estaba en la calle pensando en alguna tontería,   cuando de pronto algo atrajo mi atención.  Era ella, estaba con el uniforme gris de colegio estatal, su nombre era Kiara y aunque la conocía desde pequeño, solo  hasta ese día dejé de verla como a alguien que solo pensaba en muñecas.  La miré, no entendía que me sucedía, sentí algo tan especial; el latido de mi corazón estaba a toda velocidad, pese a que fue un encuentro de pocos segundos, para mí todo se volvió en cámara lenta y los que en ese momento la acompañaban eran solo sombras a su lado.  

Sentí  vergüenza al saludarla, pasó por mi lado con la sonrisa más hermosa del mundo, con esos ojos tan bellos que podría verlos por horas, ese cabello tan brillante que me hacía sentir que no era digno de verla y esos hoyitos en sus mejillas rojizas que hicieron que sea imposible olvidarla.  Estático ahí en media calle sin reacción alguna solo la seguí con la mirada hasta que la perdí de vista [hecho que se volvió habitual cada vez que la veía].

Desde ese día todo cambió, en palabras mías  “provocó la locura en mí”, cambié mi eterno polo número diez de la selección de Brasil  por camisas, el short por unos  jeans y el balón de fútbol por una colonia. Lo único en lo que pensaba era en verla,  inventando cualquier excusa y aferrarme con todas mis fuerzas a la idea de ser su enamorado por siempre.

Alguna vez me comentaron  que ellas maduran antes no importa la edad, así que me preguntaba si ella había sentido lo mismo alguna vez  y vaya que si, esa duda carcomía mi cerebro;  me preguntaba: ¿Será esto estar enamorado? Me refiero a levantar la mirada entre cientos de personas y distinguirla automáticamente, escribir su nombre casi mecánicamente en las últimas hojas del cuaderno, en troncos, en la tierra de las calles, en casi todo donde podía hacerlo.  Salir de mi trinchera, es decir, la calle donde mis días transcurrían normalmente solo para poder tener la suerte de verla.

 Si eso era estar enamorado yo lo estaba y elevado a su máxima potencia. Nunca le comente nada de lo que sentía, aunque debió ser muy obvio para ella, ya que además de ser la chica más hermosa de mi universo también era inteligente.  De no haberle dicho lo que sentía por ella, me arrepentí muy pronto, ya que tuve que viajar  y estar lejos de ella por años donde expuse mi herejía  rogando por verla, no hubo un solo día en que no hubiese estado en mi mente.  

Le escribía mil cartas pero debió ser la vergüenza o el miedo, que ni siquiera me recuerde,  lo que no me permitió mandárselas.

Ahora después de tantas cosas que pasaron en nuestras vidas, dudas, alegrías y desilusiones, me pongo a pensar en ella, en donde estará, si se habrá casado, si tendrá hijos, si todavía me recuerda. Pero algo si sé, que ella fue algo que se perpetuo en mi como un tatuaje, y ojala algún día nos volvamos ver  para contarle como pase mi niñez tan enamorado de ella igual que asustado y carcomido por los nervios de confesarle todo o tal vez preguntarle qué hubiera pasado si le declaraba todo lo que sentía, o quizás y puede que sea lo más posible, solo verla pasar, voltear y mirarla hasta perderla de vista…

Etiquetado en narrativa

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Jackie 02/01/2011 20:04


Me encantó muchísimo este artículo. Revela sentimientos que muy pocas chicas podemos percibir en hombres, porque es inusual que escriban estas cosas. Me gustó muchísimo, me escapelaste el cuerpo y
por un momento sentí envidia por esa chica. Ojala haya despertado esos sentimientos en algún momento de mi vida.
Suerte y éxitos