NO ME HAGAS RECORDAR

Publicado en por FRANKO SERVÁN


LOS AMO

9:30 de la noche

Suena el celular. Estoy en Chachapoyas, descansando de un largo día, es el celular de Kecha que hace algunos días lo ha transformado en un RPM(tecnologia que hasta hoy no entiendo).
 Contesto, y escucho la voz de mi papá.

-Hijo, estoy en cañete, en media hora salgo a Yauyos.


-¿Dónde queda eso?

-Es la sierra de Lima, vuelvo  mañana en la noche, ¿Cómo está Kecha?

(Kecha es mi esposa y esta por dar a luz al primer nieto de los Serván Orbegoso. Mi papá se consiguió un RPM para estar al tanto de todo sobre su nieto, está ansioso por terminar su trabajo, tomar un Ómnibus y viajar a conocer al hijo de su Primogénito que nacerá en el mes de la Mama Asunta, verlo pequeñito, estar a su lado y enseñarle todo lo que un verdadero Puma sabe sobre la vida)

-Kecha está bien papá, no te preocupes en unos días llegará el nuevo pumita.

-Está bien hijo ya me voy, los llamo cuando vuelva a Lima, porque de aquí en adelante se pierde la señal.

-Chevere, me llamas entonces, chau

-Chau hijito, cuida a mi cholito.

7:30 de la mañana

¡Franko! ¡Franko! Despierta mira las noticias, trato de abrir completamente los ojos, mientras el narrador del noticiero comenta sobre un accidente en la carretera a un pueblo llamado  Yauyos.

-¡Imposible! ¡No puede ser ese Yauyos! ¡No ese bus! ¡No mi papá!

Pasa un día, dos, tres, una semana, dos semanas, 20 días y no hay noticias de él, camino un día entero por un río, donde un ómnibus interprovincial cargado de casi 50 personas había caído días antes,  con la esperanza de encontrarlo. Cada paso sé que sí lo veo no será con vida, que mi alma y vida terminara de esfumarse cuando por fin acepte la realidad.

-¡Él ya no estará a mi lado! ¡Nunca más! No conocerá a su nieto, no le regalará  una pelota, no lo besará, no lo engreirá  y no le mandara hacer el polo del Sachapuyos  con el numero 10 escrito  pumita atrás, y no lo llevará a belén  presumiendole a sus amigos, el nieto que  es zurdo como él.

21 días y el aparece, tú alma, corazón y vida quiere correr hacia él, abrazarlo, besarlo, decirle que lo amas, que es tu héroe, que tu vida no va ser la misma sin él, y solo te resignas a verlo sin poder responderte, todos lloran, tu eres fuerte, eres el hijo mayor, no tienes que caer ante tu mamá y tus hermanos menores, porque se derrumbarían aún más.

Mi corazón se vuelve de acero, no salen lágrimas de mis ojos, solo siento rabia, dolor y mil preguntas en mi mente mientras lo llevan en hombros a una capilla, y esperan que sus cenizas estén bajo tierra, aguanto lo  más que pueda hasta que no recisto, exploto y sufro junto a Rafa y Kecha, el mundo se acabó para mí.

3:30 de la tarde un año después…

-¡Chino! Dos chelas más.

Javier y mi primo Koko me acompañan,  hace media hora habíamos terminado de jugar un partido, donde se supone nos reuniríamos  para practicar en miras a un campeonato que se realizaba dentro de una semana.

Tenemos un equipo, el cual está preparado para cualquier encuentro de índole futbolístico si es que cabe dentro de la palabra, la mayoría no fue a la práctica, pero esta tarde Javier pregunta por Kike, el hermano menor de Koko.

-¿Koko, tu hermano va a jugar la otra semana?

- De hecho, ahorita está jugando en la liga de Surquillo por su universidad, pero ya me dijo que separemos su número de camiseta, porque es el último partido con ellos, el otro sábado ya está libre, es más ya debe estar viniendo.

Un par de horas más en el chino y nos retiramos, sin rastros de Kike ni el resto del equipo.

-  ¿Nos encontramos la otra semana entonces?

-De todas maneras, quedamos para las camisetas y la plata.

Koko que es más que mi primo, es mi hermano, me había dejado y compró  un par de cervezas para tomar con otros dos primos, mientras esperan que llegue Kike. Las dos cervezas se vuelven 4, 6 y 8 mientras llaman y no encuentran respuesta de Kike. 

12:30 de la noche

Tantas llamadas tienen una respuesta:

-¿Kike? ¿Dónde estás?

Alguien responde, no es la voz que esperaban:

-Buenas noches, soy un policía de la comisaria de Carmen de la Legua ¿El teléfono que marcó es de algún familiar suyo?

-Sí, de mi hermano.

-Bueno el está detenido y no tiene documentos, por un accidente de transito.

Koko y mis dos primos buscan una copia del documento de identidad, que una semana antes Kike había perdido, y enrumban hacia la comisaria pensando en el castigo que debería pagar el hermano  menor por quebrantar la ley.

2:30 de la madrugada

Otra vez el celular:

-¿Franko?

-Sí el habla.

Escucho una voz temblorosa, mi cuerpo se eriza y mi mente se pone en blanco, el tiempo se detiene, mi mente se llena de información de la que desearía incinerar en un tacho de basura y olvidarla, pero está ahí.

Koko y mis dos primos habían llegado a la comisaria, el policía de turno les dice que unos jóvenes habían tenido un accidente en un carro, y que identifiquen a su familiar para poder sacarlo, Koko mira hacia los implicados en dicho choque, pero no ve a su hermano.

-Mi hermano no está ahí.

-¿Está seguro?

-Claro que sí.

-Entonces... es el que llevaron a la morgue.

La desesperación hace que tomen un taxi lo más rápido posible, mientras por teléfono quedan con Hilton un primo mayor, quien les dara el encuentro.

Se encuentran con él en la puerta de la morgue, es domingo y nadie atiende. A tantos gritos de desesperación y angustia un doctor decide hacer pasar a uno, el mayor.

-Efectivamente a llegado un cuerpo, pase para que lo reconozca.

En el camino Hilton se entera de que los chicos que iban en el carro,  eran cuatro, iban a mas de cien kilometros por hora cuando algo los embistió haciendo que el auto de vueltas de campana, despidiendo por los aires a uno, tres de ellos salieron sin ninguna herida, pero el supuesto conductor que llevo la peor parte está ahí adentro esperando ser reconocido.

El primo mayor entra, mira un cuerpo que no puede reconocer, decide coger una zapatilla y llevarla a la familia que esperaba afuera. Estira el brazo y acerca la zapatilla ante los ojos de angustia de los que esperan que todo esto solo sea una pesadilla. Uno de ellos la coge, y el alma se le escapa del cuerpo, ahora es solo piel y huesos que caen al pavimento, inerte y sin vida, pegando un grito cargado de llanto, impotencia, dolor y un sentimiento imposible de describir. Una vida inocente se va y nadie lo creerá. Era la zapatilla de Kike.

Pienso en gente que no debe vivir y vive, gente que debe  vivir y ya no está más, pienso que la muerte es algo con lo que tenemos que lidiar, el sufrimiento algo que tenemos que soportar, la resignación lo que debemos de aceptar, y el abrazo del hermano, primo o hijo que derrama lagrimas sobre tu hombro por algo totalmente injusto, será  la cruz que por siempre debemos de cargar.  

 

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Jackie 02/04/2011 21:32


De verdad que tienes la habilidad, la destreza, la cualidad para escribir. Comparto la idea del Sr. Augusto Santillán, debes escribir un libro te iría muy bien. De seguro lo escribiría, he leído
todas las notas de tu blog y cada una me sorprende más que la otra. Cuidate mucho. Bendiciones.


Augusto Santillán 12/25/2010 03:33


Excelente blog Franko. Tienes una enorme calidad para escribir. Te sugiero intentes escribir un libro te iría muy bien. Vi jugar a tu padre, era extraordinario, se que por alguna algolla no se
quedó en la selección juvenil.


Franklin Cabañas 11/18/2009 00:19


El reflexionar sobre tu padre y sobre todo el recordarlo, te debe tener muy orgulloso y feliz, eres un privilegiado en tener un padre como él y sé que ahora él esta más cerca de ti. Suerte en todo.