NO ME HAGAS RECORDAR

Publicado en por FRANKO SERVÁN

TRES VECES PUTA

Llego a Chachapoyas esta vez motivado por el amor, estoy en la plaza central ansioso, nervioso, excitado por  ver a la mujer que está robando mis sueños y pensamientos un poco más de un año.

Mientras espero verla recuerdo las cartas que me envía a Lima pidiéndome  que vuelva; contándome que ya no es vida la que lleva lejos de mí, esas cartas que hicieron que agarre mi mochila y enrumbar veinticuatro horas de viaje para darle una sorpresa.

Son casi las cuatro de la tarde de una triste tarde gris; una pareja discute frente mío, el varón de unos veinte y picos está totalmente ofuscado tienes los rojos y la mirada como una fiera queriendo destrozar a su presa, se toma la cabeza la mira y grita con todas sus fuerzas ¡PUTA DE MIERDA! y se retira. Qué cosa tan grave puede haber hecho la mujer para recibir tremendo insulto en público como si le acabaran de poner un título honorario.

De pronto diviso la razón de mi viaje, esta hermosa la veo y  todo lo que deje para llegar hasta Chachapoyas  está totalmente  justificado, esta con una amiga a la que también conozco, me acerco y  estando frente a ellas me mira totalmente incrédula como si fuera un espejismo;  la abrazo, la beso, trato de demostrarle cuanto extrañaba su presencia.

- ¿te gusta la sorpresa?

- ¡vaya sorpresa!

- Acabo de llegar todavía no he visto a mis padres, vine de frente a tus brazos porque te amo.

 Qué lindo escucho decir a la amiga

-Perdón; hola Gisela  ¿Cómo estás?

-Todo bien aquí aconsejando a tu amor…

- Y ¿Qué hacemos ahora en la noche, me muero por contarte lo que ha pasado en este tiempo, vamos a bailar a tomar algo no se qué dices?

-Justo ahora  es el cumpleaños de la mamá de Gisela y mis padres irán nostras ya planeamos estar ahí ya conoces a mi papá no me dejará moverme de su lado.

 Maldición eso  no le puedo refutar.

 -Te prometo que hare lo posible amor pero más seguro mañana.

 -Está bien entonces aprovechare en ver a mis patas.

Me despido un poco molesto,  pero que mierda esperare un día más, voy a emborracharme.

La gente se pasa la voz de que he llegado y pactan una reunión para la bienvenida. Nos reunimos en la casa de Ronny, empezamos la reunión temprano, estamos solo hombres la mayoría mis promociones y los amigos más cercanos que tengo, decidimos tomar ahí y no ir a una discoteca porque no quiero tener el tipo de problemas que causaría un chisme (que sin dudar  llegaría al día siguiente a los oídos de mi enamorada) cosas como:

-¡he visto a Franko bailando con tal chica!

-¡No es por hablar mal… pero esa es una perra!

No quería eso en el primer día de estadía, así que lo mejor es celebrar entre nosotros. Tomamos trago de frutas, mezclamos piña, uva, mora un poco más y terminamos con el mercado de frutas pero  a media noche cuando estamos en el éxtasis de los recuerdos y el cague de risa, se acaba nuestra dotación de trago tan generosamente preparado por la tía “Pampis”.

Queremos seguir tomando,  por lo que decidimos ir a comprar todos juntos; la tía queda lejos así que tenemos que caminar por un buen rato, somos un grupo de siete personas jodiendo por las calles ya vacías a esa hora. Estamos cruzando la Plaza Central de la Ciudad a cuatro cuadras de llegar, cuando  aparece en la esquina Gisela acompañada de un chico.

 Atrás hay unas sombras que se acercan a la luz, fue entonces cuando todo se hizo en cámara lenta como escena decisiva de anime japonés, atrás estaba ella, ¡sí! mi amor, tomada de la mano con un tipo flaco, alto con pinta de haber sufrido mucho (luego me entere de que era de la respetable policía nacional del Perú) ella sonreía estaba feliz.

Es curioso que siempre en la conversaciones sobre nuestras enamoradas salga la pregunta - ¿Qué haríamos en esa situación? - siempre tuve mil respuestas todas diferentes, pero en ese momento todo mi cuerpo se paralizó, no escuchaba nada, solo veía en primer plano las manos entrelazadas de la mujer que amo con un total desconocido y solo pienso… ¡PUTA DE MIERDA!

Pasamos; la gente no sabe que decir todo es silencio hasta la cantina, nadie se atreve a dar una opinión, ni consejos ¿Qué se puede decir en esa situación?

Compramos el trago y vamos a una pequeña plazuela cerca del lugar, hablamos de fútbol, religión, música, de todo menos de chicas, yo hablo, me rio todo normal pero en mi mente están las cartas con un te amo al final, todos los te amo, en persona, gritados, en servilletas, al oído, absolutamente todos venían a mi mente como una gran mentira, matándome de a pocos.

Levanto el cigarro hacia mi boca y veo el anillo que me regaló, además de un arete y una cadena, mientras lo observo planeo devolvérselos a la mañana siguiente y decirle todo lo que siento, preguntarle ¿Por qué?, si es posible arrancarle la cabeza con una guadaña.

Tomo hasta la madrugada casi no duermo, Al levantarme todavía quería pensar  que fue una pesadilla, pero no, era la cruda realidad. Voy hasta su casa, toco la puerta me atiende su mamá.

- Espera hijo un minuto la llamo.

Mi corazón palpita fuerte, sudo de rabia.

- Ya viene.

Quiero mirarla a los ojos y ver qué me dice, tengo sus regalos en la mano, esperándo solo devolvérselos, por fin sale.

Se acerca y me mira, la veo, estiro el brazo suelto los regalos sin tocarle la mano, abro la boca pero no digo nada, solo pienso… ¡PUTA DE MIERDA!

 

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Kelly Rengifo 05/05/2010 19:52


OTRO,OTRO,OTRO ME KEDO PEGADASA CADA VEZ KE LEO UNA PUBLICACION TUYAA!!!BESO =)